Lo más peligroso para tu empresa es el silencio.
Como líder, tienes miedo de mostrar debilidad o ser ridiculizado. Es una emoción normal. Por eso tiendes a no aceptar las criticas de tus subordinados.
Prefieres el silencio, y lo dejas claro ejecutando diversas medidas de defensa: Desde provocar silencios incómodos, a despedir a la gente más crítica.
Pero precisamente esos empleados son tu activo más valioso. Ellos ven las crisis venir, y avisan antes de que sea demasiado tarde.
Déjales hablar.
Si escuchas con calma y animas a la gente a hablar, se sentirán seguros. No parecerás una persona débil. Serás visto como un líder valiente y generoso que no tiene miedo de enfrentarse a los problemas.
Serás la persona dispuesta a solucionarlo.
Déjales hablar. Serás más fuerte. Tu organización será más fuerte.
No dejes que el silencio mate tu empresa.
Dedique 5 minutos a pensar qué tipo de comunicación tiene en su negocio.
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